Mensaje Pascual – Mons. Eduardo García

San Justo

Pascua 2015,

Nos ama de verdad!

Las mujeres, con el corazón marcado por la experiencia del viernes, fieles al amor a su maestro se asoman al sepulcro. Todo se ha acabado, van sepulcro para hacer los rituales propios que se realizaban con los difuntos a pesar de las amenazas. El amor es más fuerte que el miedo. No es para menos, el predicador de Nazaret les había abierto, en medio del dolor cotidiano una luz de esperanza, un motivo para seguir viviendo. Una última despedida que encierra una última esperanza. El corazón cuando se deja guiar por Dios nunca se equivoca. El sepulcro está vacío. Una ausencia que revela una presencia y que la enciende nuevamente en la esperanza. Si durante la vida la presencia de Jesús las había ayudado a vivir, su ausencia del sepulcro las hace revivir.

Jesús ha cumplido su promesa; todo lo que había dicho es verdad: Dios no es un Dios de muertos sino de vivos. “Dios el amigo de la vida nos ama de verdad” y ha resucitado a su Hijo. El rechazado por todos ha sido abrazado por Dios, el despreciado y humillado ha sido glorificado, el que estaba muerto está más vivo que nunca.

Si lo hombres  buscan destruir la vida del mil maneras, Dios no se resigna ni se queda pasivo contemplando esta penosa realidad. Dios ha resucitado a Jesús porque sólo quiere la vida para sus hijos, quiere vernos llenos de vida. Podemos contar con el Padre por encima de todo.

Dios nos ama de verdad y ha resucitado a Jesús; son verdad sus palabras: “felices los pobres, los pacientes, los pacíficos, los limpios de corazón”. Jesús lo fue y ya goza de la felicidad de la resurrección. Dios tiene la última palabra. No la tienen ni los Pilatos, ni los Anás, ni los Caifás de todos los tiempos que han decretado y decretan muertes infames. Dios tiene la última palabra. Dios ha resucitado a Jesús. Dios es el defensor de los que no interesan a nadie. Dios ha resucitado al crucificado; Dios resucitará a los crucificados por la vida y por los hombres. Si Dios ha resucitado a Jesús es porque quiere introducir su justicia misericordiosa encima de tanto abuso y tanta crueldad como se comete cada día.

Nos ama de verdad y ningún grito deja de ser escuchado y se pierde en el vacío; los chicos de la calle tienen quien los acaricie en la oscuridad de sus noches. Las mujeres golpeadas y las madres del dolor tienen un último defensor. Los jóvenes que pierden su vida por el paco u otras yerbas siendo carne de cañón de inescrupulosos asesinos de guante blanco, acaban acompañados por Dios. Sí, porque Dios sólo quiere la Vida, la Vida buena y eterna para todos, Y eso lo garantiza la gloria del resucitado.

Nos ama de verdad y está en las lágrimas y los dolores profundos como consuelo,está en las desilusiones más angustiosas como presencia cálida que acompaña, en las tristezas y soledad incomprendidas;también nuestro pecado más hondo como amor misericordioso que espera y soporta con infinita paciencia.

Nos ama de verdad y está en nuestra muerte, tomándonos, cuando la vida nos descarta y todo parece terminar.

Nos ama de verdad, por eso solo hay una manera de ser cristiano de la Pascua, poniendo vida donde otros ponen muerte, defendiendo a los pobres e indefensos, estando siempre junto a los que sufren.

Nos ama de verdad y está en todos los esfuerzos y trabajos cotidianos por hacer del mundo casa de Dios.

Vivamos a la alegría de un amor resucitador que nos regala la dicha de poder hacer nuevas todas las cosas.

¡Feliz pascua de Resurrección!

+ Eduardo Horacio García

Obispo de San Justo

ARGENTINA

Fuente: boletindiocesanosanjusto.blogspot.com.ar

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